jueves 30 de julio del 2009
Ayer por la noche tocó Heimlose en Tajamar, fue un show bastante arriesgado, ya que es una de las pocas bandas en Mendoza que intenta romper con los viejos esquemas del rock. Aún así, la pregunta de sus seguidores o no, reos del tradicionalismo, es: lo hace realmente?
El show que dio comienzo a sala llena entre vinos finos, cervezas y champagnes, no dejó con la boca abierta a sus espectadores desde el comienzo. Sino que fue ganando mística con cada experimento de los cinco Heimlose realmente Freak. Salomé (una muñeca que es más que una muñeca) debe haber estado implicada en esa religiosa noche de los amantes del despiadado Rock Progresivo Teatro Fusión. Un karma para unos, una vuelta a lo retro para otros… pero para los mendocinos algo “loco” o al menos original.
El show que hacen, más que una vuelta de tuerca, es un sacacorcho de lo careta del rock. Los integrantes participan con el público y buscan reacciones… son críticos, revolucionarios, agresivos con su concepto del espectáculo. Para eso se calzan las botas y el carácter avasallador.
Tuvieron altos y bajos en su presentación, pero la sala se deleitó con una mezcla de artes que dejaron que decir. Maverick, la invitada, cereza del postre, acaparó aplausos con su vestuario y exotismo. Iñaki Rojas dejó un poco qué desear con su Manual de Autoayuda para el Rockero Mendocino.
Definitivamente algo así no se ve todos los días. Es innegable el trabajo que hay detrás. Ideas hay y para rato… de eso no hay dudas… Heimlose tiene mucho más que decir.